Radici - del italiano - raíces

Fernanda

Crecí rodeada de arte en mi casa, y siempre me gustó cómo las cosas bellas podían cambiar un espacio. Pero fue con mi papá, buscando regalos para mi mamá, que descubrí que lo que realmente me fascinaba eran las joyas. Algo en ellas me atrapaba de una forma diferente.

Una vez, antes de darle un regalo a mi mamá, mi papá le dijo: "Te escogimos una pequeña obra de arte." Eso se quedó conmigo. En mi familia, las joyas significaban eso: belleza pura. La forma en que mi mamá se sentía mejor cuando las llevaba. Pequeñas obras de arte que duraban. Esa frase fue el principio de todo para mí.

Ximena

Radici no comenzó como una marca. Comenzó en la casa de mis abuelos, quienes me enseñaron desde pequeña que una joya puede trascender su materialidad y representar historias, conexiones y momentos que permanecen. Radici significa raíces, y las mías vienen de ellos.

Pasé años escuchándolos hablar de joyas, entendiéndolas, viendo cómo hacían que alguien se sintiera especial. Hasta que un día decidí que quería compartir eso, vender piezas que hicieran lo mismo: joyas que te realcen sin eclipsarte, que amplifiquen tu esencia y te recuerden quién te las regaló o el momento que representan.

Hoy

Hoy, Radici somos las dos. Dos visiones del mismo lugar: la certeza de que una joya es mucho más que lo que pesa. Es un pequeño acto de permanencia en un mundo que no deja de cambiar. Es belleza que te realza, que te hace sentir especial. Joyas para quedarse. Para recordar siempre.

Escríbenos

¿Dudas sobre una pieza, tallas, o quieres ayuda para elegir un regalo? Cuéntanos — respondemos personalmente.